
Cuando un velo negro cubre el cielo y le pinta estrellas
con un lápiz de plata,
sus cabellos se desparraman en una almohada
que le convida sueños.
Historias que a veces no puede entender
y otras que cruzan sus miradas
y dejan por un rato que pueda observar su rostro.
De un par de critalinos ojos oscuran brotan lágrimas
y de los otros,
una simple sonrisa.
Él rodea con sus brazos sus delicados hombros
y la invita a conversar sobre dos vidas.
Él le cantaria versos al oído
y ella le entregaría su mejor beso.
Y en la despedida; él un cuidate, ella un adiós.
Son los cuentos que tejen sus sueños,
sueños que le convida su almohada.
Instantes desconsolados que ruegan tener aquellos ojos con los que se cruza cada anochecida,
cuando las sombras se transforman en luz y ella puede amarlo sin que él lo sepa.
Y un velo negro cubre el cielo y ésta vez pinta nubes con acuarela en una historia que convida sueño. Un momento desesperado quiere entender, porque despierta con lágrimas saladas, la luz del alba enseguece sus ojos; una realidad donde él camina lejos pero ella lo sigue soñando.
Entonces recuerda su agonía, él no existe y ni siquiera sabe de ella.
No llores, tal vez el vive por ángeles como vos.
1 comentario:
hola rococo, en realidad todavía no leí este nuevo escrito, pero el anterior me apreció genial. yo tambien me hice un blog, asique espero que lo visites, www.almadetierramovida.blogspot.com por cierto, soy agu, jaja, besos y nos vemos pronto
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